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Bernardo no lo podía evitar, era superior a él, le gustaban los niños, era la única forma de encontrar placer, salía “de caza” por los parques, cada vez con mas frecuencia, la sola visión de niños jugando le complacía sus instintos mas bajos

Se fijó inmediatamente en ella, la niña iba vestida de rojo, pelo rubio con unas largan trenzas, ojos azules, estaba llorando, parecía perdida, se acercó a ella sonriente.

Hola cariño, ¿estás perdida?

La niña contestó con voz infantil: si, señor, estaba jugando y no veo a mamá.

Quieres que vayamos a mi casa y la llamemos por teléfono para que venga a buscarte?

No se el número de teléfono

Aquello cada vez era más fácil, Bernardo intentaba por todos los medios disimular su excitación, ni en sus mejores sueños podía haber imaginado una escena así.

No te preocupes, yo te ayudaré a buscarlo

Gracias señor, la niña le dio la mano y partieron juntos para la casa

Habían pasado tres días, los vecinos estaban preocupados habían llamado insistentemente a su puerta, Bernardo no contestaba, nadie le había visto, aquello no era normal, por si acaso habían llamado a la policía, no fuese que se hubiese accidentado y necesitase auxilio.

El inspector Albentosa estaba horrorizado, en 24 años de servicio nunca había visto algo parecido, incomprensiblemente la víctima todavía respiraba, sin duda un loco había entrado en su casa, le habían clavado un gancho en la espalda y lo habían colgado boca abajo, como un jamón, le habían amputado las manos, le habían cortado los genitales y se los habían puesto en la boca, le habían cortado la cara en horizontal, a la altura de los labios, formando así una gran sonrisa macabra, le habían clavado astillas las uñas y en los ojos,  tenía las facciones desfiguradas por el dolor, la ambulancia fue inútil, falleció antes que llegara, no pudo aportar ningún dato del agresor.

Esteban había salido a pasear, le gustaba ir al parque a ver jugar a los niños, guardaba un terrible secreto, le excitaban, de repente la vio, parecía perdida, iba vestida de rojo, pelo rubio, con unas largas trenzas, estaba llorando, parecía perdida, su reacción fue inmediata, se acercó a ella sonriente.

Patricio

 

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