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De esta palabra dice el diccionario que es una persona engreída y que hace inoportuno y vano alarde de erudición, téngala o no en realidad, o sea un enteradillo, una marisabidilla, alguien que presume de sus conocimientos, en cada parte del mundo tienen una palabra para designarlo, nosotros, cuando estamos cansados de un elemento así, lo relacionamos también con la palabra pedo,  se le parece: “este tío es un pedo”  pero, ¿esto era así en origen?.

Puede ser perfectamente una derivación de las palabras “pedagogus” maestro, profesor y “pedis” pie.

Si nos situamos en la época del renacimiento, o sea cuando se hizo el Tarot de Marsella, (esa es solo mi opinión, aunque tiene un parecido demasiado sospechosamente parecido al tarot egipcio), pedante era el maestro que iba a pie casa por casa ofreciendo sus servicios como instructor o maestro y no solo de gramática o aritmética, sino de todo en general, de cualquier cuestión de la vida, era una especie de tutor, guía y cuidador al mismo tiempo, También se encargaba de dar paseos a pie con los chicos y no tan chicos mostrándole todas las partes de la ciudad con su historia, y su forma de vivir y producir, imagínate que tienes a alguien a tu servicio con esas cualidades ¿no lo ibas a utilizar para recrearte a ti mismo?.

¿Cual era el problema? Que habían muchos pedantes para pocos clientes, con lo cual eran sometidos a examen para comparar sus conocimientos antes de decidirse por uno, y claro, había que lucirse, con la consabida rencilla de los que estaban por debajo: ¡Mira al pedante! ¡Maldito pedante!  ¡Que bueno es el pedante! Había comentario para todos los gustos, dependiendo de la posición en que estuviese o del cristal con que se mirase.

Tener un buen pedante en casa era un lujo y un privilegio.

Ahora ya va cogiendo forma y sentido la carta El Papa con esta definición, pedante, el que instruye a los pequeños, aunque muchas veces instruía también a los mayores.

Conforme pasan los años te das cuenta que en la vida hay muchas obligaciones y pocos placeres auténticos, cada uno tiene una escala diferente de lo que es placentero, hay que distinguir entre placentero y necesario, comer es necesario, aunque también puede convertirse en placentero, para mi el primer placer, es reír, el segundo, aprender.

Patricio

 

 

 

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