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Para acabar la ronda de los personajes voy a entrar en este, también desde dos visiones, la positiva y la negativa, haciendo de esta negativa también dos puntos de vista, las tres visiones del Papa, el que te instruye, el que te muestra el camino,

lo voy a hacer también desde tres puntos de vista distintos, en cuanto a instructores de la infancia he tenido.

El primero el positivo, el que hacía que tuvieses ganas de ir al colegio, como norma, nos hacia leer un libro por semana, por la tarde nos leía una hora algún libro, introduciéndonos a nosotros en la trama, recuerdo verme atacado por una tribu de negros salvajes en Las minas del rey Salomón, o sentir el olor a mar navegando como prisionero en el Nautilus en 20.000 leguas de viaje submarino, apresado por el malvado Capitán Nemo.

Sus clases amenas, sus ejemplos sencillos, se hacía respetar con guante de seda, estando en su curso, viví la muerte de dos compañeros, los dos por enfermedad, cada una de ellas, quitó un poco de vida a tan querida persona, fue como si se le hubiesen muerto dos hijos en un solo año, aquel año, falleció también su mujer, no demasiado tiempo después falleció él, algunos decían que de pena. Desde aquí, mis respetos.

El segundo, fue un déspota, en la forma de explicar, tan de libro, todos éramos unos inútiles e irresponsables que solo merecíamos ser golpeados, cosa que hacía sin compasión, el miedo era su forma de enseñar, y su frase favorita la que hemos oído alguna vez, “la letra, con sangre entra”, este no nos leía libros, en su lugar nos explicaba las grandes hazañas realizadas por el bando nacional en la lucha contra los cobardes y traidores rojos, a los cuales por la forma de describirlos nos los imaginábamos con rabo, jorobados y sobre todo muy malos.

El tercero fue el peor, lo mandaban de la iglesia para las clases de religión, pero no era un cura, sino un seglar, sus maneras eran educadas, animaba a los compañeros a hacer clases en su casa, allí nos miraba de forma lasciva y cuando alguno iba al baño, hacía por espiar, yo solo fui una vez y aquello no tenía buena pinta, después algún compañero comentó que daba dinero a cambio de ciertos favores, por desgracia, degenerados de este tipo siempre ha habido, amparándose en la religión, algo que debería ser bueno, pero lo han convertido en malo y sucio.

En el fondo, siempre aprendes algo, de lo bueno, es fácil, de lo malo, como mínimo, aprendes lo que no hay que hacer, con esta carta acabamos los personajes para adentrarnos en las circunstancias.

Recordad, primer paso, familiarización con las cartas, cada uno su identificación de las mismas, cada uno sus comparaciones, cada uno su historia.

Patricio

 

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