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el papa al reves.

Cuando estudiamos las cartas hay varios metodos para que las cartas vayan tomando vida en nosotros, dibujarlas, pintarlas, memorizar sus detalles, pero hay una que par mi es esencial, es identificar las cartas e identificarlas con alguna persona conocida, y ese es el caso de mi tio Rogelio.
Mi tio Rogelio era exactamente como El Emperador al reves llevado a un extremo importante, ya no era El Emperador, era el dictador alli mandaba el. Lo recuerdo perfectamente, pues aquello es de lo que no se borra, recuerdo verle coger el cinturon y pegar a alguno de sus hijos, recuerdo el miedo apoderandose de mi cuando a mi jamas me toco un pelo, recuerdo cuando me miraba y me entraban escalofrios, recuerdo tratando de inutil e ignorante (insultos minimos) a mi tia, hoy en dia cuando hablo con mis primos diria que estan como “tocadillos”.
Le recuerdo alto, fuerte, voz potente, vaso de vino, bigote ancho, puro, camisa desabrochada, zapatillas, ah si! me olvidaba, “traeme las zapatillas”.
Le recuerdo rigido y cuadrado, y como El Emperador sentado casi siempre en un sofa, su sofa, modificar algo en el era mision imposible, llevarle la contaria daba miedo.
Le volvi a ver al cabo de unos años poco antes de morir, tenia cancer, estaba mas delgado, mas pequeño, como extinguiendose, pero aquel ser maligno seguia dentro, sus gestos, sus miradas.
Hay un juramento que yo me hice para mi en cuanto a la relacion con mi hijo, jamas me vera como El Emperador al reves en ningun sentidoCuando estudiamos las cartas hay varios metodos para que las cartas vayan tomando vida en nosotros, dibujarlas, pintarlas, memorizar sus detalles, pero hay una que par mi es esencial, es identificar las cartas e identificarlas con alguna persona conocida, y ese es el caso de mi tio Rogelio.

Mi tio Rogelio era exactamente como El Emperador al reves llevado a un extremo importante, ya no era El Emperador, era el dictador alli mandaba el. Lo recuerdo perfectamente, pues aquello es de lo que no se borra, recuerdo verle coger el cinturon y pegar a alguno de sus hijos, recuerdo el miedo apoderandose de mi cuando a mi jamas me toco un pelo, recuerdo cuando me miraba y me entraban escalofrios, recuerdo tratando de inutil e ignorante (insultos minimos) a mi tia, hoy en dia cuando hablo con mis primos diria que estan como “tocadillos”.
Le recuerdo alto, fuerte, voz potente, vaso de vino, bigote ancho, puro, camisa desabrochada, zapatillas, ah si! me olvidaba, “traeme las zapatillas”.
Le recuerdo rigido y cuadrado, y como El Emperador sentado casi siempre en un sofa, su sofa, modificar algo en el era mision imposible, llevarle la contaria daba miedo.
Le volvi a ver al cabo de unos años poco antes de morir, tenia cancer, estaba mas delgado, mas pequeño, como extinguiendose, pero aquel ser maligno seguia dentro, sus gestos, sus miradas.
Hay un juramento que yo me hice para mi en cuanto a la relacion con mi hijo, jamas me vera como El Emperador al reves en ningun sentido

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