RSS

Esta mañana me he cruzado con una de esas frases redondas, cargadas de verdad y sentido que, al menos a mí, dan ganas de escribirlas en el espejo del baño para verlas a diario. Es esta: “TODO LO QUE DESEAS ESTÁ AL OTRO LADO DEL MIEDO”

El miedo sólo existe en el mecanismo de nuestra mente. Tendrás que aprender a separarte del mecanismo. Nos hemos identificado tanto con el mecanismo que nos hemos olvidado por completo de la distancia. Solo es la mente, y la mente no es otra cosa que el conjunto de los condicionamientos recibidos de otros.
Alguien te ha hecho temer al amor, a los extraños, a lo desconocido, cuando eras pequeño; de ahí esas voces. Podrás descubrir de quién son esas voces; de tu madre, de tu padre… y no estoy diciendo que estuvieran equivocados. Cuando lo dijeron, tenían sentido, pero ahora ya no lo tiene.
No obstante, si entras en alguna extraña situación, ¿quién sabe lo que puede ocurrir? ¿Quién sabe si será lo correcto o no? ¡Ten cuidado! La mente te dice: «Ajústate al viejo programa, limítate a vivir como lo has estado haciendo hasta ahora; si mantienes la misma rutina, habrá menos posibilidades de errar».
…Pero de nuevo os digo, todo lo que quieras conseguir está al otro lado del miedo. La mente quiere evitar errores, pero la vida no; la vida quiere ir a través de los errores para aprender más; porque solo se aprende yendo a través del intento y el error. Si dejamos de cometer errores, también dejamos de aprender. Y por lo que yo he observado, la gente que deja de aprender se vuelve neurótica; el no aprender es una especie de neurosis. Uno siente miedo a aprender más, así que se mantiene en la misma rutina. Uno se cansa, se aburre pero, no obstante, sigue manteniéndose en la misma rutina porque se ha acostumbrado a ella; le resulta familiar, conocida. Lo que llamamos zona de confort, pero ..¿qué hay detrás de esa zona?, si no me arriesgo, nunca lo sabré.

La aparición del miedo sólo es una indicación de que ha surgido algo que va en contra del programa que has estado siguiendo hasta ahora, de que has llegado a una situación en la que tendrás que volver a aprender. Eso significa que tendrás que abandonar tu neurosis, significa que todo lo que has hecho, desde tu niñez hasta ahora, desde que tenías cinco años hasta ahora, ha de ser borrado, abandonado poco a poco… para que puedas volver a ser un niño y reanudar el proceso de aprendizaje donde lo habías dejado.
La intensidad con la que me afecta el miedo va desde una ligera incomodidad o nudo en el estómago hasta un pánico vertiginoso, como si el mundo se fuera a acabar. ¿De dónde procede?¿Adónde se dirige?
….Cuando amas a una persona, con el amor, en el mismo paquete, viene el miedo: esa persona puede dejarte. Ya ha dejado a otro para estar contigo; hay precedentes, puede que contigo haga lo mismo. Tienes miedo, sientes un nudo en el estómago. Tu apego es tan grande que no puedes entender el simple hecho de que has venido al mundo solo. Antes, vivías sin esa persona, y estabas perfectamente, sin el nudo en el estómago. Un día, si esa persona se va… ¿a qué viene ese nudo? Tú ya sabes cómo estar sin esa persona, podrás volver a estar solo.
El miedo a que mañana puedan cambiar las cosas… uno se puede morir, se puede arruinar, perder su empleo, mil y una cosas pueden cambiar. Estás repleto de miedos, y ninguno de ellos es válido; porque ayer también estabas repleto de todos esos miedos, innecesariamente. Las cosas pueden haber cambiado, pero todavía sigues vivo. El ser humano tiene una enorme capacidad para ajustarse a cualquier situación.
…Así que me pregunto…¿Y si el secreto de la felicidad es ese y es tan sencillo, por qué nos cuesta tanto llevarlo a la práctica? ¿Por qué no vivimos en esa armonía y esa paz a diario? Porque tenemos miedo. Miedo al qué dirán, miedo a no ser aceptados como somos, miedo a las represalias, miedo al ridículo, miedo a quedarnos solos, miedo a vivir con miedo… Miedo, siempre el miedo.

Por suerte, el miedo no es invencible y no puede alejarnos de nuestra felicidad eternamente, en el momento en el que tomamos conciencia de él ya tenemos la mitad de la batalla ganada. A partir de ahora, cada vez que se encienda la luz de alarma en tu cabeza para indicarte que te has salido del camino, pregúntate a qué tienes miedo. Puede que el miedo no dé la cara en la primera respuesta, pero si escarbas un poquito, te darás cuenta de que al final, lo único que nos paraliza y nos limita es siempre el miedo.

Tomar conciencia de a qué tienes miedo y qué consecuencias concretas tiene eso en tu vida es sólo el primer paso, pero es el paso más importante. Más adelante podrás evaluar si ese miedo es real o no, cómo se puede combatir o incluso identificar qué pasos te librarán de él. Por lo pronto, dar este primer paso ya es un triunfo. Ánimo con él: ¡no hay miedo!

Diana Jiménez Toledo

Deja un comentario