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Cuando miras la carta, ves a una persona joven a punto de realizar un truco con una serie de juguetes o elementos que tiene a su disposición, va a hacerte un juego, te va a fascinar, te va a engañar, estas con tus amigos, os reís y  le llamáis tramposo, charlatán, empieza el espectáculo, se hace el silencio, nos ponemos en tensión, abrimos los ojos, la respiración se agita, sabemos que es un espectáculo, pero dentro de nosotros sentimos una especie de tilín que no sabemos muy bien que es, es un cosquilleo, una sensación, algo sutil, estas recordando una emoción un poco olvidada, estas reviviendo tu edad mágica.
¿Y cuando fue eso? pues fue mas o menos hasta los 5/7 años, ¿por que? porque hasta esa edad, todas las historias que te contaban, cuentos, aventuras etc. tu las vivías en carne propia, las vivías y las sentías, y si me apuras, hasta las olías.
Hay una islita que se repite en la gran mayoría de las manos que leo en la línea de la cabeza poquito después de su nacimiento, ese cortecito en la gran mayoría de las veces es el primer desencanto importante que tienes en la vida, acabas de enterarte de quien son en realidad los reyes magos, acabas de recibir un palo importante en el mundo de fantasía, en el mundo de la magia, y claro sientes frustración.
Te dice que dentro de ti, dentro de esta mente racional hay un mago interior dispuesto a mostrarte otra realidad, otros mundos, otras formas de ver y de afrontar.
Tu intelecto se cierra en banda ante esta cuestión, perdería el poder que su razón y lo que todos le han enseñado le ha costado tanto cuadrar (de mago te has convertido en El Emperador, sobre todo las ideas bien cuadraditas).
Aun y así la llamada de El Mago puede ser tan fuerte, tan profunda, que te haga plantearte cosas, que te haga reaccionar, que te recuerde que aunque no te lo creas eres un ser mágico, porque una vez ya lo fuiste, solo se trata de recordar, de volver a revivir sensaciones, de recuperar el poder de decir: ¿lo ves? ¡zas! ya he cambiado una carta por otra, pero ahora vas a alucinar, mira, ¡zas! ya he modificado la situación,¡zas! ya me he enfrentado a este problemón y resulta que era una tontería ¡zas! estoy relajado, hay tantos ¡zas! que podemos hacer si reactivamos al mago que todos llevamos dentro, ¿para que está el arcano?, para utilizarlo y aplicárselo uno mismo

Patricio

 

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