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Elena siempre lo decía, mi hija Guida no es normal, tiene unas rarezas que no son de su edad, tan solo 11 años y solo piensa en cosas de mayores, estaba preocupada, bueno, el tiempo pondrá todo en su lugar, ahora se le había ocurrido pedir un nuevo juguete, una  tabla ouija para niños y para no oírla mas se la había comprado, contra todo pronóstico aquello había sido un acierto, se encerraba en su habitación con su amiga Lorena, hija de su vecina y ya casi amiga Carmen, y allí pasaban horas sin molestar a nadie.

Su vecina Carmen era una viuda jóven, evangelista, pero no de las que te comen la cabeza, llevaba sus creencias para si misma, alguna vez habían comentado algo, pero sin intentar convencer a nadie de nada, su pasión eran los ángeles y este punto en concreto la atraía también, pues sin ser tan fervorosa, el tema le hacía gracia, cuando Lorena le preguntaba por papá solía decirle que estaba en el cielo porque se había convertido en un ángel.

¡Ah! la mente infantil, cuantas cosas es capaz de imaginar estando jugando, entre Guida y Lorena habían inventado un amigo imaginario, se llamaba Oscar, y por la influencia de Carmen habían deducido que se trataba de un ángel que les hablaba a través de la tabla, cuando le explicaba estas cosas Elena las miraba y sonreía.

Esa tarde Guida había ido a casa de Lorena, pues era su cumpleaños, Carmen le había dicho que no se preocupase, estaban en la misma escalera, dos pisos mas arriba, total, estarían las dos niñas juntas celebrándolo, comiendo pastel y jugando, eran ya casi las 11 de la noche, debería subir a buscarla y acostarla, pues seguro que habría comido de todo, estaría cansada y estaba un poco preocupada por la hora, subiría, estaría 5 minutos con Carmen y volverían para casa.

Llamó a la puerta y no contestó nadie, volvió a llamar y nadie respondió, llamó otra vez, repetidas veces, ¡¡Carmen, soy Elena, he venido a buscar a Guida!!, se oyeron unos pasos y abrió la puerta Lorena, ¡felicidades Lorena!, ¿y mamá?, está con papá, se ha convertido en un ángel, es lo que quería, siempre lo decía, y hoy se ha cumplido su deseo, Oscar nos ha dicho como lo teníamos que hacer, ¡Carmen! He venido a buscar a Guida, es tarde, Carmen no contestaba, entró en la habitación de Lorena y se le heló la sangre, allí estaba Carmen, muerta, en posición de rezo, le habían recortado parte de la espalda y se la habían levantado enganchándosela con hilos al techo, formando así unas alas, había también un niño pelirrojo que no había visto nunca, este es Oscar, nos está ayudando, mira a mamá, ahora es feliz, se ha convertido en un ángel, ahora está con papá.

Elena estaba paralizada de terror, lo último que vio  fue a Guida, Lorena y Oscar como se dirigían hacia ella, poco a poco, sonriendo…….

Patricio

 

 

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