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Por decirlo de alguna manera, dentro del mundo de los humanos, en lo relacionado con la magia, hay cuatro grupos, a saber: los que hacen lo bueno, llamémosle blanco, los que hacen lo malo, llamémosle negro, los que son un poco traviesos, navegan entre los dos aguas, llamémosle grises, y a los inútiles que van de maestros y  que no se mojan por nada, solo por ellos, llamémosle ocre.

Teniendo en cuenta que los que hacen lo bueno tampoco son santos, si no que pegan unas cagadas enormes mucho más frecuentemente de lo deseable, pero su interior es hacia el bien, o por lo menos eso predican, hasta que priman ciertos intereses, entonces la cosa deja de ser tan blanca, ¿para ser mas negra?, no, para ser mas guarra.

El segundo grupo es igual, no hay nadie totalmente malo, hasta el más malo tiene aspectos buenos, con alguien, con algo, siempre hay un sentimiento, aunque sea contrapuesto, nos dicen que son malos malísimos y un buen día llegas sin avisar, está viendo algo de Walt Disney y ahogándose entre sollozos.

El tercer grupo es mas variopinto, navegan en el mundo de los grises, les gusta experimentar, el desafío, asomar la cabeza en lugares indebidos, se aplican aquel verso del Nuevo Testamento que dice: “examinadlo todo, retened lo bueno”, y el gris no es un mal color, muy cómodo, muy libre, solo hay que tener cuidado que no se oscurezca demasiado, y experimentando alguna vez nos estalle alguno de estos experimento en los morros, por otra parte, si no se prueba no se avanza.

Y por fin el cuarto grupo, los que nunca se equivocan, porque nunca se mueven, nunca hacen nada, piensan que viven una vida cómoda y lo que hacen es vegetar, no sirven para nada, por un motivo, no crean movimiento, no aportan nada, son un estorbo para los demás, todo es el trabajo, la iglesia, la serie, el polvo del sábado para cumplir, comer, dormir……cagar……tradición……., costumbre….. ,rutina……., asqueo,; si, claro, ¿pero moverme?, ¿para que?.

Este cuarto grupo, el de color ocre, (pipí hospitalario) es muy curioso, nunca hace nada, solo espera que un día te equivoques para pasártelo por la cara, claro, como ellos nunca se equivocan.

Incluso la Torah prefiere a los malos a los que no hacen nada, los llama tibios, porque el que hace el mal un día se puede dar cuenta y hacer un cambio, la historia está llena de ejemplos, pero, ¿un tibio?, es que ya ni se lo plantea, ¿para que?.

Por cierto, el original de la palabra arrepentimiento es “metanoia”, darse cuenta de algo y cambiar el rumbo, nada que ver con penitencias ni cosas parecidas, invención de inquisidores pasados y alguna bruja moderna, parece mentira lo que se parecen, a los que pensamos de forma diferente, si pudiesen ambos nos quemarían, y encima el grupo de los templados les apoyaría, suelen estar al lado del fuerte, fuerte en ese momento, claro.

Patricio

 

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