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Sin duda, una carta tan mal entendida como encasillada, ¿Por qué esa tendencia a encasillar a los arcanos?, dividirlos en buenos y malos, este significa esto, esto, y esto, como diría Luz Casal, “bobadas”, el clan de los listillos ha vuelto a atacar y ya está, la han vuelto a joder. esto significa esto, y ya está, misterio aclarado, ¡mira que fácil!.

¿Y cuando estás tirad@, angustiad@, sin fuerzas, abatid@, cuanto te tienes que enfrentar a algo o a alguien y se te hace un castillo, entonces, en ese momento ¿que necesitas?, que te inyecten al Emperador en vena.

¿A quien necesitaba Simba cuando estaba perdido del todo, comiendo porquerías y yendo en contra de su naturaleza, a Mufasa, al Emperador, ¿y donde estaba?, ¿en el cielo?, eso solo es una alegoría, estaba dentro de él, tal y como está dentro de ti, porque en la vida has escalado montañas que ahora mismo lo piensas y dices: ¡ostias!, ¡fui capaz de aquello!, pues mira, justo en aquel momento eras El Emperador.

El Emperador es alguien especial, algún gilipollín catalogado como el dios tarotístico lanzó la tendencia que era la carta del ego y la demonizó, en cambio hay cartas que representan al ego en su parte negativa y ¡oye!, parece que sean culos santos, nunca tiran pedos, o por lo menos lo parece.

¡Ah!, que sigue sin gustarte, es igual, es de los pocos que te vendrán de cara, que cuando lo recuperes te levantarás de ese agujero que parece sin fondo, pondrás los ovarios encima de la mesa y acabarás con tanta tontería de aguantar gilipolleces de los demás, seguramente dirán: ¡ah!, ¡ha tenido una subida de ego!, que va, lo que pasa es que ha llegado el momento de “enseñar los diente, decir las cosas claras, o sea, enseñar el cetro, mostrar que estás aquí, pero no que estás aquí un poquito, si no que estás aquí, y a este personaje le parece que las tonterías y el aguante están llegando a un límite, cuidado, porque como sea una Emperadora en lugar de una Emperatriz, igual te coge las maletas y te las pone en la puerta, por capullo, eso si no te las tira por la ventana.

Si fuese una hembra, ¿con quien me gustaría echar un quiqui?. Con el Ermitaño y con El Papa no, desde luego, no les veo el punto sexi por ningún lado, ¿Con el príncipe del Carro?, anda que como le quites la corona, la armadura y el “dos caballos” seguramente quedará solo un tío en calzoncillos. ¿Con El Loco?, prefiero ir a cenar a un lugar de postín, y eso requiere a alguien con clase, ¿con el Mago?, estaría ya cansada de niñatos que mucho hablan y después hacen el ridículo, a la que han acabado, normalmente antes de 15 minutos, el nene ya está contento, ¡ala!, a dormir, ¡que coño!,  alguien que sepa, que me vuelva loca, que haga estallar mis entrañas de deseo, que sepa llevarme, alguien con experiencia, con pasión, con conocimiento, para eso lleva ese compás en la cabeza, porque se toma la molestia en conocerme, este siempre sabe que regalarme, sabe como robarme una sonrisa, no es un gañán, es un caballero, solo hace falta darse cuenta de cómo mira a su dama.

Tiene que ser un placer que venga este personaje y te diga, tranquila, aquí estoy yo, tu o te preocupes de nada, solo déjate mimar, de todo lo demás me ocupo yo, hasta que tengas ganas y te apetezca ocuparte a ti.

Patricio

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