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En publicaciones atrasadas comentaba que mi familia es de las grandes, grandes en miembros, mi abuela materna tuvo 23 hijos, cosa demostrable, como todo lo que publico, con lo cual hay de todo, como mi prima Paola, 46 años, soltera, muy alegre y soñadora, tiene una pequeña floristería cerca de un hospital, y es muy organizada con el dinero, voy a explicar el encuentro de Paola con El Carro, al que esta lectura voy a llamarle Fachada, y la cosa paso hace unos dos años.
La noticia corrió rápido, Paola había conocido a alguien en la floristería, y ese alguien no era un cualquiera, era una persona especial, Alfonso, prácticamente, toda la familia tuvimos en muy poco tiempo nuestra dosis de Alfonso, y la verdad es que el tío tenia planta, era argentino, alto, entre castaño y rubio, daba la mano con confianza, era muy simpático, muy familiar, muy abierto, nos vimos una vez y cenamos los cuatro en mi casa, en la terraza donde me ves a veces en los vídeos.
Era una persona independiente, autosuficiente, de los que no necesitan a nadie porque se han hecho a sí mismos, era de los personajes más alucinantes que había visto últimamente, nos habló de viajes, de la Pampa, de los jinetes, las llanuras, los amaneceres y las puestas de sol, de experiencias y de filosofía de vida, conceptos como “cualquier compromiso es inadmisible si mata tu libertad” o “hay que eliminar cualquier freno hacia las metas”, Argentina, volvía a ser nuevamente tierra de oportunidades, cosas así, Paola estaba embobada, estaba enamorada, había decidido ise con Alfonso a vivir a Argentina, acabó la velada y se fueron, había sido una velada agradable.
Pasó muy poco tiempo y saltó la noticia, Alfonso había desaparecido, había viajado a Argentina a prepararlo todo y no se tenían noticias de él, había pasado más de un mes, Paola estaba desesperada, “algo le ha pasado”, un comentario posterior dio luz a la cuestión, Paola le había entregado sus ahorros para instalarse allí entre el dinero de los dos iban a montar un negocio de flores por todo lo alto, lo habían preparado entre los dos muy minuciosamente.
Me suplicó que le tirase las cartas, no hacía falta, el trasfondo de la tirada sería El Carro, solo que sin príncipe y sin carro, solo quedaría el recuerdo de las máscaras y las huellas de las ruedas.

Patricio.

 

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