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Si examinamos nuestro idioma, vemos que calavera, es un término femenino, “la calavera”, un cráneo de un fallecido, ya vacío y descarnado, pero si le cambiamos el artículo, pasa a ser “el calavera” que de fallecido, cabeza vacía y descarnado, nada eh.

Lo digo porque a veces parece que nos encallemos en unos significados en concreto de los arcanos, cuando no es así, así lo que hacemos es limitar al Tarot, ¿Qué pasa?, ¿Acaso no puede ser la carta identificada como un calavera?, ¿Qué es lo primero que ves cuando miras la carta?, lo primero, insisto.

¿Por este motivo pierde otros significados? En absoluto, pero añadámosle este también, pues hay una lectura de Tarot, la llamo por enseñanza de Mayma: “el Tarot de la puta realidad”, ¿y a cuantos “calaveras” conocemos?

¿Qué es un calavera? Se atribuye a un personaje masculino que va a su puta bola, derrochador con los amigos, fiesta tras fiesta, brabucón, capaz de defender a su dama de cualquier mirada masculina sospechosa, y después irse a una casa de “pilinguis” muy teórico y hablador y poco laborioso en la práctica, muy bueno para salir de fiesta y muy bueno también para que al final de esa fiesta acabes en comisaría, los adjetivos no se acaban, pero ya vas pillando el hilo de la cuestión, aunque estos hay en grados diversos subdividiéndose en varias categorías, hablaremos de ello en otro post.

Todos tenemos un punto de “calavera” ¿Quién no ha hecho algún disparate o alguna locura alguna vez? ¿Quién no ha confiado en el amigo equivocado? ¿Quién no ha prestado dinero a quien no debía, sabiendo de antemano que era dinero perdido? ¿Quién no ha abandonado algo que era su camino para desviarse en tontadas y banalidades ilusorias?, ahora lo llamaríamos “meter la gamba”-

Nuestra historia está llena de calaveradas que han marcado el destino de la humanidad, miremos solo dos casos de la historia de la antigua Roma, Julio César, el amante de la mitad de las mujeres romanas, no me extraña que lo mataran, entre los ofendidos y posibles victimas de ser ofendidos, ¿y Marco Antonio? ¡Ostias con la Cleopatra!, la que se pudo llegar a liar, llegando a la sabida conclusión, tiran mas dos tetas que dos carretas, la historia está llena de ejemplos, y nosotros no hacemos mas porque no podemos, por temor a repercusiones y porque no conviene o no nos dejan, por lo menos en mi caso.

Patricio

 

 

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