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Todos conocemos la historia, o la hemos oído en misa, nos la han explicado nuestros padres o lo hemos oído en el colegio, un hombre viaja de Jerusalén a Jericó, y por el camino es asaltado por unos bandidos, pasan por ahí un sacerdote y un levita, que era la clase religiosa, y no le hacen ni caso, lo ve un samaritano y ayuda, cura y da cobijo al agredido, la enseñanza sería haz bien aunque sea a un desconocido.

Desde luego aplicable es, pero ¿Cuál es el trasfondo?, ¿Qué era un samaritano?, veamos la cuestión,  después de los reinos de David y Salomón el reino de Israel se divide en dos partes, el sur, llamado Judá, con capital en Jerusalén, y el norte Israel, con capital en Siquem, posteriormente sería trasladada a Samaria, de ahí el nombre de samaritanos, por cuestiones de fondo y de forma comienzan unas rencillas que al poco tiempo se convierten en odio, pasa el tiempo y ambos reinos son invadidos, el sur por los Babilonios y el norte por los Sirios, y la población, exiliada hacia ambos reinos vencedores..

Cuando regresan, los judíos conservan la pureza de su raza, no mezclándose con otras razas o culturas, sobre todo religiosas, los samaritanos al contrario se mezclan, El rey Sirio Sargón forma asentamientos en Samaria y los samaritanos acogen alegremente la mezcla, algo abominable para los judíos, ambos sienten resentimientos por los otros, es inconcebible una boda entre un judío y una samaritana, hay algo que lo impide aparte del tema religioso, el odio, ambos se miran con desprecio y las reyertas entre ellos son frecuentes, el desprecio, el boicot, hasta la muerte.

Si el hombre agredido venía de Jerusalén, sin duda era judío, los personajes religiosos, judíos también, y el samaritano, un enemigo acérrimo del judío, no es que no lo conociese, es que lo normal es que lo odiase y se alegrase de verlo ahí medio muerto, y si no lo veía ningún judío era un auténtico placer rematarlo, sus conciudadanos lo aplaudirían, al contrario, si lo ayudase y lo viesen sus conciudadanos sin duda tendría problemas, como poco lo llamarían “el amigo de los judíos” en plan despreciativo, eso como mínimo, y podría ser fácilmente la víctima expiatoria en cualquier momento dado.

Era rara la familia que el otro bando no hubiese perjudicado o matado a algún familiar suyo, con lo cual el odio era ya cuestión generacional.

¿No te ha pasado nunca que a alguien que no te cae bien le pasa una pequeña desgracia y te causa cierta satisfacción?, pues de lo que habla es que ayudes en lo que puedas no solo al amigo o desconocido, eso no es difícil, si no también a quien odias profundamente.

Es como si estuviésemos en la segunda guerra mundial, fueses de la resistencia, los alemanes hubiesen matado a tus padres, vieses a un alemán herido y en lugar de rematarlo, lo escondes, lo cuidas y lo curas, si te pillan tus compañeros te fusilan dos veces, por idiota y por traidor.

Decididamente esto es muy difícil, y de entrada a mi alcance no está, de buen samaritano no tengo nada, porque por cosas más pequeñas he retirado mi palabra para siempre a más de uno, y cuando me dañan, daño, espero y deseo que para ti sea mas fácil.

Patricio

 

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