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El apocalipsis es el último libro de la Biblia, la conclusión, la culminación, su nombre ya dice, la traducción es: descorrer el velo, un velo como el de la papisa, es aparentemente un libro misterioso, rozando lo incomprensible, del que se han escrito todo tipo de interpretaciones; como ejemplo en el cap 1 habla de 7 candeleros y de siete estrellas, si se hubiesen molestado en leer el vers 20 verían el significado: los siete candeleros son siete iglesias y las siete estrellas los ángeles de las siete iglesias

Es un libro misterioso, lleno de símbolos, sellos, visiones, ángeles, plagas, trompetas, brujería, tronos, ayes, bestias, demonios, cabezas, guerras, números, multitudes, mensajes misteriosos, demonios.

La Biblia es un libro mágico, está cifrado, es un libro que si lees de principio a fin como harías con cualquier otro libro se hace aburrido e ininteligible, si aprendes a descifrarlo, sencillamente es asombroso, ella misma te da la respuesta, un poquito de aquí, otro poquito de allá ¡un tercio de su contenido son profecías!, algunas cumplidas, otras por cumplir, la mayoría, y están reservadas para el fin de los tiempos.

El libro del Apocalipsis tiene unas llaves o claves para poder entrar de lleno a descifrarlo, y estas claves están en las propias escrituras, mayormente en los libros proféticos y en algunas partes del Nuevo Testamento, como el sermón de la montaña, sin tales datos el mensaje es incomprensible, es como un rompecabezas en el que tienes que ir ordenando las piezas, exactamente como el tarot.

Solo pondré un ejemplo, los demás los iré desarrollando posteriormente, El capítulo 13 habla de una bestia y dice que hará grandes prodigios, cosas extraordinarias, parecerá una cosa y será otra, un líder mundial, acaba el cap con los siguientes versos: “ y hacia, que todos, pequeños y grandes, ricos y pobres, , libres y esclavos, se les pusiese una marca en la mano derecha o en la frente; y que ninguno pudiese comprar ni vender, sino el que tuviese la marca en la mano derecha o en la frente, y que ninguno pudiese comprar ni vender, sino el que tuviese la marca o eel nombre de la bestia, o el número de su nombre. Aquí hay sabiduría, el que tiene entendimiento, cuente el número de la bestia, pues es número de hombre, y su número es seiscientos sesenta y seis”

Si cojo la carta La Fuerza y cuento los dedos de sus pies, los dientes del león y los picos de su sombrero, también es seiscientos sesenta y seis ¿será una coincidencia?, y luego dicen que la que da miedo es la muerte, como siempre, parece que dominen las apariencias.

Patricio

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