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Barcelona, año 1873

Anselmo era lo que en tierras catalanas se conocía con el nombre de “Estruc”, una mezcla entre brujo, curandero, astrólogo, adivino, tarotista y mil artes mas, era noche cerrada, estaba obsesionado, ¡lo tenía!, por fin lo tenía, tanta búsqueda, tanto dinero gastado, tanta sangre vertida, pero por fin era suyo, cogió la caja, el diablo presidía en su tapa, la observó largamente, la abrió despacio, con respeto, con mimo, y allí estaba la pieza, el anillo, conocía la historia, la leyenda:

“Nadie conoce a cierta la procedencia del anillo de Baphomet, solo se sabe que cuando los ojos le cambian de color es el momento de la ejecución de un ritual oscuro, el cual adquiere gran potencia en su ejecución”, solo una advertencia: medita bien lo que vas a pedir, porque sin duda se concederá.

No pudo esperar mas, hacía demasiado tiempo que odiaba a aquella despreciable Natalia, mujer hermosa donde las hubiere, pero su mas aborrecible competidora en la ciudad, pero con sus encantos atraía a los nobles mas poderosos, preparó y ejecutó el ritual, pronunció las palabras, y al finalizar dijo: quiero verte bailar en el infierno, de repente se sintió transportado a un lugar extraño, sombrío, de dolor, gritos en el aire, angustia indescriptible en el alma, y allí, en un rincón un alma torturada por un demonio, bailando sin parar y otro demonio dirigiéndose hacia él, diciendo: tu deseo ha sido cumplido, así la verás por toda la eternidad, mientras tu alma es devorada constantemente en un suplicio sin fin.

Nunca más se supo nada de ninguno de los dos.

 

Barcelona 1912

Enriqueta Martí es detenida por la policía, es acusada de múltiples delitos, rapto y prostitución  de niños, primero los utilizaba en sus orgías exclusivas para gente adinerada, para ser después asesinados para hacer pociones y pomadas para usos en rituales satánicos, la escena es espantosa, demencial, una auténtica casa de los horrores, la prensa del momento la bautiza como La vampira de Barcelona, no llega a juicio, muere en prisión en extrañas circunstancias, entre sus bienes se halla una extraña caja, con un demonio en la tapa conteniendo un extraño anillo en forma de calavera cubierta por un manto.

Barcelona 2012

Un hombre pasea por el mercadillo de antigüedades, de repente un objeto llama su atención, una cajita de color rojiza oscuro con una figura en forma de demonio, mira al propietario del puesto, un hombre mayor, de una edad indefinida, ojos azules muy penetrantes y jorobado, se percata que lo está mirando fijamente sonriendo.

Buenos días, ¿me puede explicar algo de este objeto?

Con mirada pícara, el anticuario le responde, ah, el anillo de Baphomet, ha llamado su atención, ¿verdad, señor?, el hombre cogió la caja, y con suma delicadeza apartó la tapa, contenía un anillo en forma de calavera, cubierta por un manto.

Aunque le parezca increíble si es utilizado sus ojos cambian de color y otorga poderes ocultos, bueno, por lo menos es lo que dice la leyenda.

No pudo evitar adquirir el objeto, y sin ningún ánimo de regatear, lo adquirió por el primer precio que le pidió el hombre, ya en su casa, se deleitó con su adquisición, era como si todo tuviese vida propia, la caja, el demonio, el anillo, fue como una sensación, como un picorcillo en la punta de los dedos, como si fuese la fuerza de un imán, cogió el anillo y se lo puso, como de la nada empezaron a surgir recuerdos, ideas brillantes, perversas, como un pensamiento abstracto, como un saber que es lo que hay que hacer.

Patricio

 

 

 

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