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El amor, ese sentimiento tan fuerte, el cual aprendemos, no cuando encontramos a la persona perfecta si no cuando llegamos a percibir de forma perfecta a la persona imperfecta, cuando el primer beso en lugar de darlo con los labios lo damos con la mirada, te das cuenta que estás enamorado cuando la otra persona es única para ti, no hay comparación, porque amar no es solo querer, si no mas bien comprender, ponerte en el lugar del otro, sentir como el otro, crear un personaje formado de dos.

¿A que podríamos comparar al amor?, porque el amor verdadero es como el espiritismo, muchos hablan de él, pero que pocos lo han visto, sucedáneos si, desde luego, ¿pero lo auténtico? . Porque si te pones a pensar, los años curan muchas heridas, pero los besos de amor crean adicción, porque amarse no es siempre mirarse a los ojos si no mirar en la misma dirección, porque cuando amamos de verdad damos lo mejor de nosotros mismos, si no se convierte en sucedáneo, recuerdo de pequeño el sucedáneo de chocolate que no estaba malo, pero sin punto de comparación con el bueno.

En todo esto hay una paradoja, el hombre y la mujer han nacido para amarse, pero no necesariamente para vivir juntos, pues los amantes mas célebres de la historia vivieron casi siempre separados por circunstancias ajenas a ellos, eso lo se, porque cuando no tengo a mi amor conmigo me falta algo, mi mitad, y se nota eh.

Dedico a mi amor una frase de William Shakespeare: Duda de que sean fuego las estrellas, duda que el sol se mueva, duda que la verdad sea mentira, pero no dudes jamás que te amo.

Patricio

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