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No era la primera vez que nos veíamos, pero aquella tarde lluviosa de Abril fue distinta…aquella vez me convenciste… Soy dueña de mi vida, me muevo entre mi taller desordenado, mi gato Lázaro y mis viejas cartas del tarot. Si estuvierais conmigo, veríais lienzos esparcidos y bocetos no acabados. En ellos, reflejo las verdades mas complejas, los anhelos mas secretos y las palabras no dichas por mi boca. Soy una mujer silenciosa, mi lenguaje con el mundo son mis cuadros, mis desgastados libros de magia y mis muñecos, como Adrián.

Soy Rebeca, su creadora. Sabia que aquella tarde recibiría noticias, mis desgastadas cartas me lo anunciaron. Tal vez, llegó el momento de contar mi historia, deciros que una vez se me quebró el alma y desde entonces pago una penitencia.

Desde niña sentía que mi espíritu artístico veía belleza en cada cosa…desde una hoja otoñal a la lluvia cayendo por el cristal. Mi obsesión era plasmar el alma de todo, darle vida y así lo hice…o por lo menos lo intenté.

Aquella tarde, sus progenitores, Abel y Maria, me encargaron a Adrián..jamas vi tal dolor en una mirada,..tanto que solo quise aliviarles su pena. Esa misma noche comencé a trabajar. Fotos desperdigadas, velas encendidas y mi incienso preferido era el ambiente que yo creaba para mi arte. Varias semanas estuve a un ritmo frenético. No podía parar, me obsesionaba cada pestaña, cada arruga, para que Adrián tuviera la mayor vida posible. Pero algo sucedió en esas noches de insomnio…algo, que no me atrevo casi ni a comentaros…y es que el silencio de la noche fue roto por un lastimero llanto. Que pudo suceder? Que energías se movieron? Que canal se abrió? Aun hoy, me lo pregunto. Tal vez amigos, fue demasiado pronto la marcha de Adrián. Tal vez mi obsesión por llegar al alma atrajo algo inesperado, puse corazón y vida. Ahora se, que una parte de mi, se quedó con el… El resto de la historia ya la conocéis, sólo quería mostraros la parte que a mi me atormenta. Gracias Patricio, amigo, por empujarme a contarlo. Desde Valle de Tarlo, pueblo donde nací y dónde espero acabar mis días…. Rebeca.

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