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Cuando miramos a Templanza vemos un ángel que está arraigado a la tierra, a sus pies, de color amarillo dos serpientes se entrelazan, podríamos pensar, ¡ah!, ya le he encontrado la parte oscura al ángel.
De alguna manera Templanza se parece al actor James Stewart, ¡oye!, ¡nunca hacen de malos!, y como los demás tienen su parte negativa, a lo mejor, si Templanza es tan buena en su parte positiva puede tener una parte negativa igual de poderosa, eso parece que a veces se nos olvida.
Pero si las mirásemos con visión occidental del siglo XXI, seguramente nos equivocaríamos porque podríamos relacionarlas con lo diabólico o con la impresión que podríamos tener si de repente nos encontramos una serpiente en casa.
Ante esa imagen de las dos serpientes, si fuésemos egipcios de hace 2000 años nuestra mente la relacionaría con el alto y bajo Egipto, si fuésemos aztecas de hace 1000 años la relacionaríamos con la serpiente emplumada, mitad pájaro, (las alas del ángel), y mitad serpiente, representando los poderes del viento, de la lluvia y del trueno, si fuésemos orientales con el Ying y con el Yang, no nos cerremos a conceptos occidentales, limitaremos nuestro aprendizaje, y el arcano raramente cobrará vida.
Fíjate, a la serpiente, en occidente se la relaciona con el mal, en oriente, es diferente, aunque algunos se rasguen las vestiduras, poca diferencia hay entre la serpiente y el dragón, los dos se caracterizan por sus cualidades benéficas, demasiado parecidas como para pasar desapercibido, pongamos un ejemplo, el dragón de las nubes y la serpiente de las nubes, y como de fondo las culturas orientales y los mitos celtas, la visión oriental es que son portadores de lluvias y de sabiduría, y en los mitos celtas se los relaciona con los beneficios curativos de las aguas, tengamos en cuenta la diferencia entre pensamiento entre ellos.
Cuando Mayma estaba en Perú, un día que estaba yo metiéndome con las serpientes, en una carta me escribió algo, transcribo el trozo interesante referente a esta cuestión:
Las serpientes son unos animales muy curiosos, deben cambiar constantemente la piel para poder crecer, fíjate, como El Marsella, refleja como ninguno el signo de los cambios, de renovación, muerte, renacimiento, todas las fuerzas que operan en el universo donde estamos, a medida que sintonizamos con ellos sintonizamos con la sabiduría de la serpiente, medita sobre esta idea, la acabo de leer en un libro y me ha impactado.
Para Rosa, como regalo de navidad
Patricio

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