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De tonterías tarotísticas he oído muchas y de lo más variado, aunque es un tema en el que predominan los matices, ¿a que se refieren exactamente cuando dicen que tienen un don?, ¿a que han sido trasmutados genéticamente para tener ciertas capacidades adivinatorias?, ¿a que es un tema hereditario?, curioso que eso les pase a unos pocos, me río de esa afirmación, me suena a cuento chino, a engañabobos, a no querer estudiar profundamente el tema.

Si examinamos la historia de la magia vemos dos cuestiones totalmente diferentes, dones y talentos, los talentos son heredados, no es de extrañar ver músico hijo de músico, pintor hijo de pintor, aunque como en todo siempre hay excepciones, los dones son otra cosa, dádivas divinas.

Algunos me dirán, claro, como tú no eres un tarotista genuino por eso no está a tu alcance la comprensión del concepto, efectivamente, como soy idiota no me entero de la jugada, porque creo que cuando naces, no tienes ni puta idea de nada, lo único que sabes es dormir, despertar, comer, beber, mear, cagar, llorar y poco mas, y comer, si te dan, si no, te mueres de hambre, más tarde, entre la niñez y la adolescencia ves que unos dibujan de puta madre cuando tú solo haces garabatos, cuando eres un negado para la música o el canto y a otros se les da genial, y piensas, tiene un don, no, lo que tiene es un talento.

Entonces, ¿no hay que tener ningún don especial para el aprendizaje de esta cuestión?.

Veamos también a los druidas, ¿lo eran de nacimiento?, para nada, un druida tenía que estar una media de ¡¡¡25 años!!! En el bosque, viviendo con su maestro y aprendiendo de él, y dependiendo del maestro adquirías un conocimiento u otro, algo que parece que los wiccanos, herederos de los antiguos druidas no han aprendido, o no han querido aprender porque no les ha interesado.

Pero volvamos a la pregunta, ¿hay que tener algún don para aprender tarot?, por un momento llamémosle a todo dones, entonces, desde cierto punto de vista la respuesta es sí.

El don de la curiosidad, y con ese venimos todos de fábrica.

El don de la intuición, más desarrollado generalmente en mujeres que en hombres.

El don de la observación, algo que hay que cultivar, pues va unido al don de la meditación y la paciencia.

El don del aprendizaje, todos somos capaces de aprender, solo necesitamos algo, que nos guste, solo hay que acordarse del cole, lo bien que se nos daban unas materias y lo que odiábamos otras.

El don del resbalado, pues cuando veas o percibas algo diferente al resto de iluminados de nacimiento, sus risas o burlas no te tienen que afectar en lo mínimo, tú a tu bola.

¿Acaso Leonardo, Miguel Ángel o Rafael no tuvieron maestros?, ¿y los grandes compositores?, ¿empezaron a componer desde cero?, ¿sin ninguna preparación?, otra cosa es que superaran al maestro, de lo cual, si el maestro era bueno se enorgullecía, ahora bien, si era un mindundi, mediocre, como los que ahora abundan,  le jodía bastante, llegando a crearse una rivalidad irrenconciliable.

En esta vida todo se aprende, otra cosa es que se nos de mejor o peor, pero hay algo que tenemos que tener en cuenta, nuestra tendencia natural a menospreciarnos, ¡nunca estaré preparado!, ¡nunca sabré como fulano!.

Hay tantas chorradas que estorban al estudio de los arcanos, otro día hablaré de la tontería de relacionar a los arcanos con las letras hebreas como referencia cabalística, ¿será otro invento del profesor Franz de Copenhage?, lo veremos en el próximo escrito sobre tonterías diversas.

Patricio

 

 

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