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Estamos en días religiosos, si alguien lo duda, solo tiene que ver la programación de la tele estos días, y sobre el tema también me apetece escribir algo,

La palabra religión, en principio da un poco de miedo, miedo a aburrirse, es como cuando eras pequeño y te tocaba clase de religión, pensabas ¡ostia, que rollo! Y muchas veces, en el mejor de los casos conseguías no dormirte a media clase, pero más por miedo a represalias que a lo que te pedía el cerebro.

Tuve en mi vida, durante unos siete años, un tiempo de vida religiosa, mas o menos la mitad aprendiendo y la otra como profesor de Antiguo Testamento, la mejor sin duda fue la de aprendizaje, aprendiendo cosas que pensé en aquellos momento que eran cuestiones totalmente absurdas, pero cuando posteriormente me introduje de lleno el mundo esotérico, en concreto en profundidad en el tarot de Marsella, las asignaturas cobraron otro sentido, otra vida.

Entre otras una cosa llamada Hermenéutica, esta palabra abarca entre otras, las siguientes preguntas ¿Por qué fue escrito esto? ¿A quien fue escrito? ¿Qué costumbres había en aquellos momentos? ¿Cuáles eran las costumbres de los reinos circundantes? ¿Cual era el pensamiento filosófico reinante?, ¿Qué concepto tenían de la vida y la muerte?, etc, otra, Simbología, esta sabemos todos de que va, entre ambas me dieron una visión mucho mas profunda del tema en cuanto a las figuras, vestimentas, posiciones y simbología oculta, por lo menos a simple vista, y que decir de los cultos y costumbres ascentrales, algunas cuestiones fueron como fogonazos de comprensión repentina de algo que antes carecía de vida.

Como explicábamos hace unos dias, en el antiguo reino de Israel usaban unas piedrecitas para tomar decisiones sospechosamente parecidas a las runas actuales, pero con ellas se tomaron decisiones tan importantes como la partición de la tierra prometida, de cosas de estas no nos explican nada, claro, solo lo aburrido.

El origen de la palabra religión es interesante, se compone del prefijo re: intensidad, del verbo ligare: ligar o amarrar, y del sufijo ión: acción y efecto, la idea sería acción y efecto de ligar fuertemente y el contexto indica, con un Dios, Diosas, esferas superiores u otros del mismo nivel. Con lo podemos afirmar tranquilamente que en un sentido todos los practicantes de algún tipo de magia se les puede llamar religiosos, todos preparan altares, usan velas, usan oraciones, palabras, utilizan la fe y la esperanza.

Volvamos al uso y sentido original de las palabras, no en lo que las han transformado a su interés unos cuantos en un momento de la historia, conociendo lo que estamos diciendo, así entre otras cosas, cuando digamos una frase en un ritual, le estaremos poniendo aparte de toda la intención la vibración necesaria la vibración de alguien que conoce, la vibración de un iniciado.

Patricio

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