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¡Que fácil es enamorarse!, te lo pide el cuerpo, el alma y el espíritu, no sabes muy bien que pasa, un buen día se cruzan unas miradas, unas sonrisas, hay un destello interior, te estas comunicando con alguien que te agrada y se empiezan a notar cosas extrañas, un pensamiento predomina sobre los demás, el corazón late con fuerza, la ilusión vuelve a tu vida, recobras nuevas energías, y cualquier reto te parece alcanzable.

El desenamoramiento es diferente, es mucho mas lento, le echamos la culpa a muchos factores, la rutina, la monotonía, la disminución de la comunicación, el acomodamiento, y si, parte de razón hay, pero solo parte.

Porque hay otros factores, cuando dejas de admirar a tu pareja, cuando lo das todo y te sientes ninguneado, como si fueses una mierdecilla, cuando te sientes solo tirando del carro, cuando tus inquietudes dejan de tener importancia para la otra persona, cuando es más importante la tele que tú, a veces se puede tener la sensación que cualquier cosa es más importante que tú, entonces aparecen un tipo de nubes que se llaman desencanto.

Algunas veces parece un contrasentido, conoces a alguien, hay feeling, las primeras caricias, los primeros besos, te has enamorado perdidamente, entonces pasas a la etapa de amigos, cómplices de aventuras, la comunicación es fluida y prácticamente todo lo del otro te hace gracia, no hay nubes que tapen el sol, siempre hay sol, hasta por la noche.

Entones pasas a la etapa de noviazgo formal, algo va cambiando, de alguna manera dejas de ser amigo para pasar a ser algo mas feo, ya no explicas no se que por si hay algún problema, algo se ha perdido, parece que tengas que querer por obligación, ya no eres tuyo, eres una parte del otro, y eso puede agradar o no, empiezan a aparecer unas nubes mas oscuras que se llaman broncas, en las cuales nos solemos llenar de razones para mostrar a otro cual es la verdad y que aprenda, incluso si sufre por ello, que se joda, por capullo, en cambio hace solo unos meses si veías llorar a tu pareja se te rompía el alma, perdón, a tu pareja no, a tu amor.

¿Y aquello que prevalecía al principio?, que reinaba sin ser conscientes de ello, algo llamado respeto, porque la falta de respeto no es solo de palabra, sino con actitudes, el agradecimiento disminuye, las miradas ya no se cruzan, parece que tengas la obligación de no se que, y este tipo de nubes pueden traer tempestad, porque cuando dejas de hacer algo por placer para convertirse en obligación al final puede haber tormenta, normalmente por acumulación, ¡que curioso!, hay unas nubes que se llaman cúmulos.

Los enfados empiezan a ser más largos, pides disculpas por alguna cagada y se te perdona a medias y con tiempo, pero tú no tardes más de tres minutos en perdonar o posteriormente tendrás un recordatorio sobre ello.

Recuerdo en este momento a aquella pareja que me abandonó argumentando que a ella no la habían educado para vivir con Peter Pan, bueno, puede tener su razón, pero la verdad es que la vi de pasada hace unos cuatro años y siendo más joven que yo parecía más vieja, a lo mejor el carácter tiene algo que ver en eso del desgaste.

¿Y cuando la cosa ya no mola?, ¿y cuando ya no sientes nada?, ¿y cuando ya no necesitas nada de la otra parte?, bueno, hay quien se aguanta, se jode y continúa, hay quien dice hasta aquí hemos llegado en el tema parejil, esto no está diseñado para mí, y hay quien necesita una nueva ilusión, me encanta este tercer grupo, aunque la cagues trescientas veces, es igual, trescientas veces te habrás enamorado, ¿y eso quien te lo quita?

Patricio

 

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