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A veces, decir adiós es algo que cuesta mucho, depende de varios factores, lo que has querido, lo que te has entregado, lo que has anhelado, para al final, encontrarte solo, afligido, ninguneado y desilusionado, ¿a quien no le ha pasado?.

Es una sensación que ves venir, poco a poco, de repente pasas a segundo lugar, a tercero, a cuarto, para quedarte al final el último de la fila, y todo por algo llamado amor.

Suele pasar cuando lo das todo y la otra parte empieza a ser tacaña con su tiempo, con sus atenciones, siempre hay una excusa, un es que, un pero, que al fin y al cabo no deja de ser una especie de sentirte menos importante para la otra persona, hasta sentirte nada, no cuentas, solo respuestas vagas, solo excusas.

El problema es cuando hay un desequilibrio, cuando quieres mas que la otra persona, tu querrías, desearías, pero no depende de ti solo, algo se ha roto, se ha roto el equipo, la complicidad, la confianza, promesas que no se cumplen, decepciones, es aquello de mucho te quiero perrito, pero pan poquito.

Te sientes vacío, has perdido el tiempo, ¡tantos planes!, ¡tanta ilusión!, ¿para que?, ¿en que te has equivocado?, porque en algo te has equivocado, es un problema de apreciación, tu pensabas y resulta que la cosa no era como pensabas.

Te lo has estado planteando, pero no podías, había algo que no te lo permitía, estabas enamorado, terriblemente enamorado, te negabas a ver lo negativo de la otra persona, el amor lo cubría todo, como la carta de La Justicia te hacías trampas para equilibrar la cosa, hasta darte cuenta de una vez por todas que no eras correspondido, los contactos cada vez son menores, siempre hay algo mejor que tú, hasta que llegas a sentirte como una mierda para la otra persona, entonces, por mucho que te duela, por mucho que sangre tu alma, tienes que decir adiós, si no aquello se convierte en un suplicio, una espera eterna, un desprecio continuado.

¿Y que toca hacer?, aprender a vivir sin la otra persona, volver a valorarte a ti mismo y aprender a no amar de esta forma brutal, pues entonces será mucho menos doloroso.

Patricio

 

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