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Hoy vamos a hacer un viaje al pasado, a la antigua roma, y tendremos al historiador Plutarco que nos explique las diferentes formas de besar que tenían cultura, tenían tres formas, tres nombres:

El Osculum, besar en la mejilla, en la mano o en la cabeza, típico entre amigos, cuando acababan de conocer a alguien, en la mano como señal de respeto, de alumno a maestro o de hijo a padre, y en la cabeza de padre o madre a hijo.

El Basium, un beso en los labios dedicados al esposo o esposa, ¿y como tuvo esto su origen?, hasta el siglo I/II no estuvo normalizada la ingestión de vino como algo normal, si no que era mal visto en las mujeres, hasta tal punto que el marido podía matarlas o divorciarse de ellas si las pillaba bebidas, al llegar a casa, el marido hacía que abriese la boca para oler su aliento, y palpar sus labios con los suyos a ver el sabor que tenían, con el tiempo las mujeres se habituaron a devolver “el beso” lo cual acabó convirtiéndose en una costumbre.

El Suavem, es el beso pasional, con lengua, el beso entre amates apasionados, su nombre lo dice, proviene de la palabra “suavis”, que se puede traducir perfectamente como dulce, suave, incluso Cátulo, siguiendo su línea, juega con las palabras y utiliza su diminutivo “saviolum” para referirse al beso robado a su amante masculino: “Te he robado mientras jugabas, dulcísimo Juvencio, un besito (saviolum), mas dulce que la dulce ambrosía”.

Incluso el gran Ovidio, en su obra “Amores”, aconseja a las mujeres despertar el celo entre sus amantes luciendo “chupetones” en su cuello, “Que él vea por toda la cama rastro de hombres y los moratones en el cuello provocados por mordiscos lascivos.

Tras esta exposición, ¿me das un beso?

Patricio

 

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