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Una de las paradojas que suele tener la vida es la siguiente: estás solo, no ligas ni a tiros, estás en pareja, aparecen oportunidades hasta debajo de las piedras, y en todo esto, de esas cosas que pasan a veces, te gustan dos personas al mismo tiempo, y andas en un mar de dudas.
Coges las cartas y empiezas a tirar montones de ellas, para ver que la cosa es cada vez más confusa, cuanta más carta, más lío, o por lo menos a mí me lo parece.
¡Me ha salido La Justicia! ¿y esa que tendrá que ver con cosas de amores?, pues mucho, pues puedes sopesar las opciones, si miras bien la carta ves que la báscula está descompensada porque el personaje está haciendo trampas, con el codo empuja levemente la báscula hacia abajo, y con la rodilla opuesta levemente hacia arriba.
En la báscula he colocado dos personajes, uno me da seguridad, tranquilidad, paz, estabilidad emocional, confianza, comprensión, ¡que maravilla!, para otros, claro, yo ya lo he probado y me he muerto de aburrimiento.
En el otro platillo está quien no te deja vivir de ansiedad por ver, sabes que aquello no es lo normal, ni la persona ni las ganas de romper con todo por la otra parte, sabes que es la parte que encaja contigo, esa que parecía inexistente, pero precisamente ahí está la gracia, porque si no podríamos cambiar de platillo casi sin darnos cuenta, y cuanta más duda tengo más trampas hago, empujando la balanza hacia donde me da la gana o me interesa.
¿Por qué?, porque la vida tiene una paradoja, lo que nos gusta no nos interesa, y lo que nos interesa no nos gusta, si, ya se que Templanza tiene muy buena pinta, pues cásate con ella, pero mantén al Diablo de amante, es lo que te recomienda La Justicia, tan estirada ella (aparentemente), para esta pregunta en concreto y estas cartas.
Patricio

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