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Cuando te acostumbras a escribir cada día es normal que lo hagas según te encuentras, y cuando tu naturaleza es de estar muy pocas veces enfermo, cuando lo estás, parece que haya caído sobre ti una maldición, aparte naturalmente de lo débiles que somos los hombres, en ese momento te das cuenta.

Hay algo llamado virus intestinal, algo que dura tres o cuatro días según parece, es aquello de: “no sabes lo que es la salud hasta que te falta” de repente te vuelves mas rápido y mas lento, mas rápido para salir pitando hacia el baño, mas lento para todo lo demás.

Parece que en un día hayas envejecido 25 años como mínimo, desaparece el apetito, te cuesta levantarte de la cama, no acabas de estar despierto, no acabas de estar dormido, es como si no te doliese nada pero te doliese todo, las ideas no fluyen, y el mínimo planteamiento parece  una cima inalcanzable.

Así estoy desde el sábado, sé que tengo unas conversaciones pendientes con algunas personas, me han dejado mensaje y no he contestado, ni a los comentarios desde el sábado, espero estar mejor en un par de días, vaya, eso es lo que dicen los expertos, me excuso de ello y de mis compromisos durante tres o cuatro días.

Estos días no necesito a mis cartas favoritas, El Diablo: no tengo ganas de fiestas, ni grandes ni pequeñas, La Muerte: no tengo ganas de nada, y menos de cortar nada, ni de correr, La Torre: me parece mucho movimiento para lo cansado que me siento.

Pienso en esa carta tan sosa, tan aburrida, pero tan necesaria cuando no estamos bien, ¡si, esa!, Templanza, la que no me llevaría de fiesta con mis colegas, a veces parece Pepito Grillo, con tanto ¡cuidado, cuidado!, me agobia, pero tiene otra cara, cuando la necesitamos porque queremos sanar, en la cama se está muy bien, pero cuando se está bien, si no, todo es un royo, todo molesta.

Estos días no soy buena compañía, con tanto lamento y falta de comunicación puedo llegar a ser un poco cansino.

A los que tenemos algo pendiente, un poco de paciencia, a partir del miércoles me imagino que la cosa se habrá normalizado, a Templanza: venga, enróllate, no me tomes en cuenta chanzas y bromas anteriores y haz que esto sea un poco mas soportable.

Patricio

 

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