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En la rueda vemos tres personajes en una rueda, uno asciende, otro está arriba y el otro bajando, como la vida misma, sus épocas, sus rachas.

Antes de llegar a esta circunstancia, ¿de donde vienes?, del Ermitaño, ya había algo en ti que te decía que aquello no estaba claro del todo, habían habido cambios, cosas con o sin importancia que no habías querido ver, poco a poco te habías ido adaptando a pequeñas adversidades, había un sentimiento mayor que hacía las funciones de niebla mental impidiéndote la visión real y cruda.

De repente, ¡zasca!, ¡La Torre!, aquello se ha ido a la mierda, y te encuentras descendiendo, observa las caras de los personajes, recuerdas con nostalgia cuando estabas ascendiendo, con brío, cuando alcanzaste la cúspide, tu cara de satisfacción te parece mentira que estés descendiendo, pero es la puta realidad, observemos la cara del personaje, ¿de que tiene cara?, de “pringao”, de pasmado, una sensación de: no te toca otra que joderte y  amoldarte a las circunstancias:

Y este personaje ¿Qué está haciendo mientras está descendiendo:, sujetarse bien para no caer en el mar de las dudas, del que: ¿a partir de ahora que pasará?, ¿Qué será de mi?, entonces te das cuenta de que es exactamente lo que está bajando, tu moral, tu autoestima.

Y cual es la solución?, la carta siguiente, La Fuerza, porque te vas a tener que esforzar para no caer en el autoaislamiento del Colgado y empezar a flirtear con la depre de la Luna y refugiarte de todo mal en el huevo del Mundo, tu protección ante tu entorno.

Tienes que salir, que te de el Sol en la cara, y solo no debes salir porque entonces entra la pereza y el abatimiento, hay muchas cartas para estar acompañado, porque solo no debes estar, así en plan Sacerdotisa, sin moverte y comiéndote la cabeza, tienes varias opciones, divertirte con el Diablo parece que es una de las mas acertadas, porque te garantiza la falta de aburrimiento y siempre te da otra visión del asunto.

¿Qué opciones tengo?, ¿El Papa?, si, para que me caliente la cabeza con sermones, ¿La Emperatriz?, si, para que intente ligar conmigo aprovechando que estoy de bajón, ¿El Juicio?, si, para que encima me pegue la bronca, El Emperador?, bueno, ese quizás, que me ayude a mantener el tipo, pero no acaba de convencerme del todo.

¿Qué tú elegirías otra?, claro, para gustos los colores.

Patricio

 

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