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Galicia año del Señor 1645

Aquella noche era diferente, la angustia y el miedo se palpaban de alguna manera en el ambiente, la oscuridad reinaba, era luna negra, Policarpio estaba en su lecho de muerte dando las últimas instrucciones a Silvia, su alumna:

Esta noche recibirás el poder, en el momento que yo parta, entonces tendrán sentido todas mis enseñanzas, entonces nos fundiremos en uno, heredarás mi anillo y mi libro, tal y como mi maestra hizo conmigo, estúdialo, escudríñalo, descubre el secreto, está delante de ti y no lo ves, porque corres, estás ciega y sorda, recuerda el tarot y sus principios, despeja el camino, no caigas en trampas aparentes, desconfía de lo que aparenta evidente, busca el segundo mensaje, lo que de verdad hay delante de tus ojos. entonces se te revelará en todo su esplendor, cuando entiendas esto amplíalo y cédeselo a tu alumno con estas mismas instrucciones, como mi maestra hizo conmigo, recuerda la tradición, hombre enseña a mujer, mujer enseña a hombre.

Se justa y agradecida, jamás te dejes avasallar, recuerda de quien eres alumna, si es necesario usa tu índice para señalar a alguien y maldecirlo, nosotros, desde el otro lado haremos el resto, te protegeremos, nos ensañaremos con tus enemigos, la gente te temerá, tu belleza aumentará día a día, solo hay una condición, no te enamores jamás.

¡Maestro!, ¡me prohíbes saborear las mieles del amor!, lo hago por tu bien, querida mía, disfruta de su sexo, extráele su energía, pero no te enamores, Silvia estalló en sollozos, a Policarpio, se le partió el corazón, le dijo, mira, mi niña, te voy a otorgar el conocimiento durante un día, entonces entenderás, y podrás decidir, antes de hacerlo, por un momento piensa en mi, ¡un día!, recuerda, los hombres son débiles, niños, solo te traerán problemas y disgustos, arruinarán tu vida, pero será tu decisión.

Galicia 2016

Silvia estaba confusa, en mas de 300 años que llevaba de existencia nunca le había pasado esto, era una cazadora, había conocido a José, utilizando sus encantos lo había seducido rápidamente, lo había exprimido, pero había sido diferente, como si algo se hubiese despertado en su interior, un ansia, un anhelo, una debilidad, Policarpio se le hizo mas real que nunca y tomó la decisión, este es el momento, tengo un día por delante.

Cerró los ojos, pensó en José, ¿Qué estaría haciendo?, ¿retozando con su mujer?, ¡seguro!, aquello le molestaba, por primera vez en su vida, era como una angustia desconocida, una experiencia nueva, se sentía impotente, tenía ganas de llorar, el deseo la invadía, necesitaba poseerlo, tenerlo para ella sola, pero por amor, sin trampas, sin hechizos, quería su amor, su corazón.

No había podido dormir, solo tenía un pensamiento, a mediodía lo llamó para verlo, José accedió de inmediato, tenía que pensar, tenía que decidir, no podía, su mente era un torbellino, el timbre  sonó, José estaba en la puerta, un ramo de rosas en sus manos, una sonrisa en la boca, Silvia lo miró, pensó en Policarpio, lo que haría en aquel momento en su lugar, sonrió y de repente supo lo que tenía que hacer.

Silvia estaba satisfecha, había exprimido sexualmente a José hasta el desfallecimiento, aprovechando su debilidad momentánea lo había asfixiado con la almohada, le había extraído el corazón, lo había cocinado de forma exquisita y se lo había comido, acompañado de un vino de la tierra, un albariño, ahora estarían juntos para siempre, volvía a ser ella, Policarpio, sin duda estaría muy orgulloso.

Patricio

 

 

 

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