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Este es un verso por todos conocido, lo decimos en un tris, en no mas de tres segundos, un versículo que aquellos que dan que pensar, y mucho, me suscita muchas preguntas.

Dice Eric Fromm, en “El arte de amar”, que todo amor comienza por el amor a uno mismo, por una parte veo personas que aman, viven y existen por los hijos, por los padres, por los hermanos, por quien sea, pero ¿se aman a si mismos?, parece que un poco menos, porque ellos mismos se ponen en segundo lugar siempre cediendo la preferencia a los demás.

Todos conocemos a personas que se autodestruyen, se denigran a si mismas o se autodegradan, piensan: ¿yo?, no estoy capacitado, es una meta demasiado alta, esto es para otros con mas preparación, no puedo, ¿esto es lo que queremos para el prójimo?, está también la versión mas negativa, cuando criticamos, nos enojamos, odiamos, deseamos el mal por habernos sentido ofendidos, ¿esa forma de querer también la deseamos para el prójimo?.

Si nos amamos a nosotros mismos, ¿lo hacemos de una forma sana, equilibrada, adecuada?, por que si nos pasamos, lo hacemos de una forma narcisista, mirando a los demás por encima del hombro, si nos sentimos por encima del resto, ¿esto es lo que deseamos para el prójimo?, no lo acabo de ver claro.

¿Cuánto amor le debo otorgar al prójimo?, si dice que como a mi mismo es mucho, o debería serlo, entonces amaría por igual a mis padres, a mi hijo, a mi pareja como al vecino de abajo o a cualquier extraño que aparezca de repente, ¿es esto lógico?, ¿debería ser así?

¿El amar a todos de la misma forma no es como no amar a nadie?, porque cuando amo a alguien le otorgo un trato de favor en relación a los demás.

Amamos lo que conceptuamos como sagrado, el amor hacia nuestros padres, cónyuges, hijos, hasta tal punto que por alguno de ellos llegaríamos a dar la vida, ¿eso deberíamos hacer por cualquier otro?, si lo tenemos que amar como a nosotros mismos debería convertirse en algo sagrado.

Si siendo precavido,  algunas veces en las que he confiado me han jodido vivo, si tuviese que amar a todos como a mi mismo, debería repartir mi confianza con todos, ¡madre mía!, ¡me van a destrozar impartiendo tanto amor!, me veo estafado, violado, robado, calumniado y vejado de 3000 formas diferentes.

¿Sabes que?, me quedo con mi extraña forma de amar, eso de amar al prójimo como a mi mismo no está hecho para mi, será que me falta espiritualidad.

Patricio

 

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