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Muchas veces, cuando me he referido a Templanza, lo he hecho desde el punto de vista de que es una carta aburrida, falta de marcha, de las que no vendrán conmigo a una fiesta, la verdad, para tal evento tengo otras mejores, pero eso solo es un punto de vista de algo concreto en un momento dado.

Pero, ¿Y cuando la he necesitado?, ¿Por qué era?, porque estaba en un momento de angustia por cualquier cuestión, en esos momentos, los otros arcanos que tan alegremente me llevaría de marcha no me valen, solo me vale este, justamente este tiene la solución a lo que me pasa.

¿Y que es lo que me pasa en esos momentos?, de alguna manera me siento agarrotado, preso de algo, de cuestiones laborales, familiares, económicas, aunque también podría ser el resultado de alguna cagada personal.

Entonces maldigo mi suerte, a los demás que han provocado esta situación, o a mi mismo, por gilipollas integral, a veces parece que cuantos mas años tienes mas idiota eres, por lo menos lo reconozco, lo cual me hace mas tolerante con los demás y de paso conmigo mismo, a veces parece que la vida es un cuento cruel en el que tienes que fabricarte tus buenos momentos.

Entonces miro al arcano y hay algo que sobresalta en esos momentos, las alas, ¿y que representan las alas?, ¡libertad!, porque volar no es solamente extender las alas y decir, ¡ostias, estoy volando! si no que es la posibilidad de extenderte hacia nuevos horizontes, nuevas ideas, nuevas vivencias, porque te lo dice la experiencia, cada vez que has volado has descubierto algo nuevo, claro, si estás agarrotado no puedes volar, pero este arcano te dice que si, porque no es nada nuevo, ya lo has hecho antes.

¿Quieres vivir una pequeña experiencia?, pon Las Walquirias de Wagner, cierra tus ojos, déjate llevar por la imaginación y piensa que vuelas al son de la música.

Si Templanza hablase nos diría aquella frase: Dale alas a tus deseos pero no permitas que el viento cambie tu destino.

Patricio

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