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CONFLICTO INTERNO, ENTRE DOS AMORES

 

Aquí tenemos el típico problema, a la dama entre dos amores, por una parte El Emperador, el dueño y señor del castillo, con una mano mostrando un cetro de tamaño importante, es el centro de su vida, su precioso y esplendoroso cetro, sin él no sería nada, todo gira alrededor del cetro, ¿y con la otra mano?, ¿qué hace?, nada, bien apoyadita, para que no se le canse.

En segundo lugar vemos a la dama, arrodillada, con cara de circunstancias, ¿mirando hacia quien?, hacia  el señor del castillo con quien lleva casada vete a saber cuantos años, así, bien sentadito, fuera del castillo, que es donde en teoría debería estar, ¿y que hace fuera de casa?, de alguna manera admirar su cetro ¿no?. y algo mas, aparentemente no se ve pero ahí está, dar la espalda a la dama arrodillada.

¿Y el cetro?, ¿Qué es?, ¿Qué puede representar?, bueno, pueden ser muchas cosas, el órgano sexual masculino, el objeto con que se suele mandar, su representación, o sea, dejar bien claro quien manda aquí, lo indica la rígida cruz que lo culmina, ¿has oidor alguna vez aquella expresión: este hombre es una cruz?, ¿y eso que quiere decir?

En tercer lugar tenemos a su otro amor, su amante, este tiene dos cetros, uno arriba grande y otro abajo, pequeñito, El Diablo, ya lo conoce, sabe quien es, ahí está el problema, su cetro es diferente, no culmina en forma de cruz, si no de llama, cuando en una carta se repite algo es la confirmación de ese algo, aquí es la lengua, curioso, es como si se riera pensando, ostias colega que equivocado estás, el cetro es una cuestión relativa, estás equivocado, el cetro no es lo mas placentero para una dama, si no la lengua, ¿Cómo que acompañado de que?, ¡ostias!, que te la estoy enseñando descaradamente, ¡la mano!, ¿no ves que lo otro es pequeño?, pero, ¿todavía te crees que el tamaño es importante?, ¿todavía crees en la mujer donut?

La Estrella está en un dilema, en este caso representado por los dos diablillos, por ambas partes se siente atada, en una, atada pero contenta, en la otra, igual de atada, pero con cara de resignación, un conflicto entre lo que me gusta y lo que debo hacer , entre la felicidad y “lo de siempre”, el placer y la obligación, la novedad o la rutina, no me extraña que tenga esas ojeras.

¿Qué debe hacer?, aquí cada uno opinará una cosa, yo creo que lo que debe hacer es cumplir con su obligación principal que es vivir la vida y ser feliz.
Patricio

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